lunes, 5 de marzo de 2012

MALVI Y SU MATERNIDAD

Evidentemente ella no se llama Malvi. Sólo es un alias con el que firma en su blog, pero nos ha de valer. La conocí hace ya bastantes años, unos quince, chispa más o menos. Ella era una adolescente y yo un niñato metido a catequista (miren si da vueltas la vida) aunque en el grupo cristiano donde yo estaba lo llamábamos “animador”. Sí, lo confieso, yo estaba en un grupo cristiano, pero otro día hablaré de eso, que nos estamos desviando. 

 Ella era encantadora. Una de esas personas con las que resulta terriblemente difícil enfadarse y que te contagia una paz especial sólo con estar sentado junto a ella.  Pasaron cosas, demasiadas cosas, me aparté de aquella historia cristiana y le perdí la pista a ella. Una pena.

 Años después, por obra y gracia de las redes sociales, he vuelto a dar con ella y resulta que es una blogger como yo, aunque más veterana. Hace algún tiempo me invitó a conocer su blog y hasta hace pocos días no me he puesto a ello.

 La adolescente de antaño ya es una mujer, pero conserva su extraordinaria dulzura y una enternecedora capacidad de asombro (desgraciado de aquel que no pueda asombrarse de las cosas como lo hacen los niños). He tenido la oportunidad de comprobarlo a través de su blog en el que hace de su maternidad una historia de amor profundo y de lo maravilloso que es tener un hijo que se desea profundamente. No me conmuevo fácilmente, ya saben lo dado que soy a burlarme despiadadamente de lo ñoño y sensiblero, pero esta muchacha… diantre, tiene algo.

 La paternidad no tiene secretos para mí: cambié pañales a mansalva, preparé biberones y papillas para aburrir, hice absolutamente de todo (menos parir) y sin una queja (mi esposa da fe). Sin embargo no disfruté tantísimo de la experiencia como transmite esta muchacha en las páginas de su blog. Un paseo, una comida, un baño… se convierten en una experiencia de comunicación e intimidad entre la madre y su bebé, descritas con extraordinaria sensibilidad, pero sin caer en la sensiblería (a mi juicio, para gustos los colores). Yo fui un cuidador eficaz, pero ver la poesía en algo así no está en mi naturaleza. Envidio a esta chica. Algunos sólo nos sentimos en nuestra salsa escribiendo desde una perspectiva más bien oscura, pero  de todo hay que descansar, hasta del cinismo y del descreimiento. Por eso hoy necesito sencillamente alabar la belleza. Sin ironías ni dobles sentidos. Sólo con humilde admiración.

 Malvi, eres un sol y tu bebé tiene mucha, mucha suerte. La esperanza de la humanidad está en ti y en los que son como tú. Sigue madurando, pero no pierdas nada de lo que te hace tan especial.

 Un besazo.
http://detodounpocoperocasinada.blogspot.com/

domingo, 4 de marzo de 2012

¡DETENCIÓN ILEGAL! (continuación y corrección)

 
 Voy a tener que ser más cauto a la hora de comentar una noticia en prensa, ya que no debo olvidar que el objetivo de estos medios es, ante todo, vender periódicos y que al servicio de este fin dan los datos con cuentagotas. En el caso de los padres denunciados por su hija en Baeza resulta que a la niña la habían impedido salir encerrándola en el  sótano de un chalet en construcción que está en medio del campo donde, según la niña y los datos que ha facilitado la Guardia Civil, el padre le llevaba comida dos veces a la semana. La niña se fugó y en el momento que se presentó a denunciar a sus padres al parecer tenía un moretón en un ojo. Hombre, así las cosas tendré que aprender a refrenarme y a no dar nada por supuesto, de lo cual pequé y en gran medida en la anterior entrada sobre este suceso. Está por ver aún si la niña dice la verdad o no y, de ser así, si los padres obraron de mala fe o si sencillamente habían perdido el norte por el comportamiento de la niña. Dadas las circunstancias está bien que la Fiscalía de Menores eche un vistazo a ver qué pasa, pero una acusación por detención ilegal… ¿está justificada? Yo tengo mis dudas. Aquí estaría indicada una intervención cautelar de Protección de Menores: entrevistas con ambos progenitores, con la niña, un seguimiento del caso… en fin, trabajo educativo y terapéutico. ¿Criminalizando a los padres tan rápidamente e internando a la niña se presta algún servicio a alguien? Yo creo que no, al menos a la vista de los datos que tengo sobre la mesa.

Hasta diciembre de 2007, el artículo 154 del Código Civil, el primero de los que regulan las relaciones paterno filiales, rezaba así:

 Los hijos no emancipados están bajo la potestad de sus progenitores. La patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y comprende los siguientes deberes y facultades:

1.     Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.  

2.     Representarlos y administrar sus bienes. Si los hijos tuvieren suficiente juicio deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten. Los padres podrán en el ejercicio de su potestad recabar el auxilio de la autoridad. Podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos.

 Sin embargo la Ley 54/2007 de 28 de diciembre sobre Adopción Internacional eliminó la última frase (no me pregunten por qué). Con lo cual, a día de hoy, las leyes no amparan a los padres a la hora de castigar a sus hijos o imponerles consecuencias como se gusta de decir ahora en esta época tan dada a los eufemismos.  Es grave cómo la eliminación de nueve palabras en un código legal crea un vacío tan inmenso, pues en el caso de los padres de Baeza, con el código anterior a diciembre de 2007 en la mano, la cuestión a decidir sería si los padres se han extralimitado en sus medidas incurriendo en los malos tratos; pero ahora, al no estar el castigo legitimado por la ley, se ha de catalogar la conducta de los padres de algún modo y la que se ajusta más a la realidad, según el juez, es la detención ilegal.

 Como ya he dicho, quiero seguir este caso, rezando de paso para que los medios lo cubran como es debido. A ver si el gobierno de don Mariano Rajoy, tan obsesionado con borrar la huella del anterior desgobierno, se da prisa en dejar el Código Civil como estaba (que estaba mejor). Miren, no pido mucho, sólo que mis hijos me respeten como yo respetaba a mi padre y si bien los legisladores en aquella época no ayudaban a ello tampoco lo dificultaban. Hoy sí lo dificultan.

sábado, 3 de marzo de 2012

LOS HUEVOS DE MARIANO

 La prensa española proclama la decisión del gobierno de no plegarse a las exigencias de la Unión Europea para la reducción del déficit público en 2012. Aún recordamos los recientes hechos acaecidos en Grecia, cuando el gobierno de aquel país pretendió someter a referendum popular si aplicaba o no las medidas económicas que Bruselas imponía, ante lo cual los gerifaltes europeos profirieron un airado ¡ni se os ocurra! La crispación en el país que fuera cuna de la civilización occidental ha llegado a las cotas que hemos visto en los telediarios. Quizá Mariano ha temido que en España las cosas lleguen hasta tales extremos (de hecho la policía ya ha repartido algunas leches, como hemos tenido oportunidad de ver). El caso es que se ha desdicho de la promesa hecha por ZP de rebajar el déficit hasta el 4,4 % del PIB y lo ha dejado en el 5,8 %. Para entendernos, la Unión Europea exige que se baje el déficit metiendo la tijera por todos lados porque hemos sido unos manirrotos (a mí que me registren) y ahora tenemos que apretarnos el cinturón.  Angelita Merkel se ha cabreado y mucho. Sarkozy pone cara de circunstancias. Un señor con cara de estreñido llamado Olli Rehn, que al parecer sabe mucho de cuentas y por eso es el cuentista mayor, viene a decir que eso lo veremos, a ver si ahora los griegos se han plegado mansamente a las draconianas medidas de la unión y los españoles van a hacer de su capa un sayo.

 Mariano ha querido quedar como un chico estupendo. Un gobernante valeroso que vela por su pueblo y que no acepta que vengan a decirle en su propia casa como tiene que hacer sus cuentas. ¡Tocarle la soberanía a un gobierno español y de derechas es como tocarle los huevos, pero peor! Pero tranquilos, que al final cumpliremos con Europa porque somos muy serios. Pues miren ustedes, para mí que esto es un gesto calculado. Una operación de imagen, ahora que el PP pierde popularidad debido a las medidas que está llevando a cabo sin oposición por la mayoría absoluta lograda gracias al miedo y la hartura de los españoles. Lo creo así porque, para empezar, el gesto desafiante de Mariano (que no ha sido tan dramático después de todo, ya que los gobernantes de la Unión ya estaban informados del cambio en el objetivo de déficit antes de la reunión en que se hizo público) es innecesario. La diplomacia tiene resortes más que suficientes para negociar algo así sin que sea preciso mosquear a nadie. ¡Aterricemos! Las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina y nada puede poner en peligro la victoria de Javier Arenas. Los que estén arrepentidos de haber votado al PP deben dejar de estarlo. Me reafirmo en esta creencia viendo en las noticias a Mariano darse un baño de multitudes con su flamante candidato. Las coincidencias no existen.

 Lo que es yo, me siento cada vez más furioso y asqueado de que me intenten manipular. Me suben los impuestos, precarizan mis condiciones laborales y yo no he hecho nada para merecerlo y encima debo estar agradecido porque me están salvando. Además, no me quito de encima la sensación de que no están sino embadurnándome con vaselina para meterme un puro aún más grande. Veremos.

viernes, 2 de marzo de 2012

¡DETENCIÓN ILEGAL!

 Cuando pensaba que nada podía ya sorprenderme, leo la noticia de que en la localidad jienese de Baeza unos padres han quedado en libertad con cargos por un presunto delito de dentención ilegal en la persona de su hija de dieciséis años. Al parecer la niñata estaba en plena rabieta porque la habían castigado sin salir. Dejo el link de la noticia en la edición digital del diario El Mundo.                            

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/02/andalucia/1330686070.html

 El estupor que me ha producido esta noticia es indescriptible. Estaba acostumbrado ya al hecho de que un padre o una madre fuesen denunciados por sus hijos por soltarles una torta, pero esto ya supera toda mesura. Es la indefensión total. ¿Cómo se educa a un hijo sin la posibilidad de castigarle cuando se pasa de la raya? Evidentemente el castigo no es la base de la educación. Un niño no es un perro al que se adiestra bajo los principios elementales del condicionamiento instrumental. Pero sin la posibilidad de un castigo, la noción de la trasgresión de los límites como algo que no se puede permitir pierde toda vigencia y el niño aprende que, sencillamente, los límites no existen. Lo bueno de esta historia es que la muy imbécil de la niñata ha sido cautelarmente internada en un centro de la Junta de Andalucía en el que sin lugar a dudas vivirá bajo un régimen más estricto que cualquiera al que la pudieran someter sus padres. El tiro le ha salido por la culata, pues estos niñatos que tanto pretenden saber de sus derechos suelen ignorar que cuando presentan una de estas denuncias chorras consiguen, aparte de dar un mal rato del copón divino a sus señores padres, que la maquinaria de la Protección de Menores ponga su hogar bajo el punto de mira, con lo que suelen acabar internados en un centro.

 Aquí hay algo que no marcha. Hace unos días saltaba el escándalo porque la policía en Valencia (bajo las órdenes del un comisario criado en las mazmorras del franquismo) molía a palos a unos estudiantes que ejercían su derecho a poder manifestarse. Mientras tanto, un juez admite a trámite el despropósito que motiva esta entrada. ¿Cómo puede darse tamaño contraste? Estoy absolutamente atónito. En cualquier caso el mensaje que se da a los niños y jóvenes es demencial: “Importa una mierda cómo trates a tus padres, pero como se te ocurra salir a la calle a protestar te vamos a partir la cara”. Da gusto ver cómo desde los poderes democráticos se educa a los chavales para la construcción de una sociedad mejor.

jueves, 1 de marzo de 2012

UN BILLETE DE CINCUENTA EUROS

 Escuché un bonito cuento con moraleja la otra mañana en la radio:  Había un chico que pasaba una mala racha. Perdió el empleo, la relación con su novia le iba fatal… en fin, estaba al borde del colapso. El caso es que para desahogarse quedó con una amiga a tomar un café. Mientras él narraba sus penurias ella le miraba con infinita paciencia. Cuando hubo finalizado la retahila, la muchacha sacó un nuevecito billetón de cincuenta euros y le preguntó a su amigo si quería el billete.

 “Claro” respondió “son cincuenta euros”.

 Entonces ella arrugó el billete convirtiéndolo en un gurruñito que le cabía en la palma de la mano y preguntó si seguía queriendo el billete.

 “Pues claro” respondió él “siguen siendo cincuenta euros”.

 Ante tal respuesta su amiga dejó caer el billete arrugado en el suelo (ya saben ustedes como se pone el suelo de algunos bares) y no contenta con esto empezó a pisotearlo y a restregarlo contra el suelo (sin duda gozaba de una economía desahogada) hasta que quedó hecho unos zorros. Entonces le preguntó si seguía queriendo el billete.

 “¡Pues claro!” exclamó él ya algo mosqueado. “Por mucho que lo arrugues o lo ensucies, mientras no se rompa, sigue conservando su valor”.

 “Pues a tí te pasa lo mismo” declaró ella. “Por mucho que la vida te castigue y te machaque, mientras no te rompas, sigues conservando toda tu valía”.

 El cuentito venía a colación de los estragos psicológicos que el paro está causando entre nuestra población, como un moderno jinete del Apocalipsis. Mata autoestimas, destruye voluntades y convierte a muchas personas en un pálido reflejo de sí mismas.   Durante demasiado tiempo el parado ha estado estigmatizado, tildado de holgazán por la rotunda sentencia de “quien quiere trabajar, trabaja”. En una coyuntura económica en la que se destruyen empleos a cientos, esta afirmación tiene cada vez menos peso. Hoy día quien quiere trabajar tiene muchísimas papeletas para pasarse mucho tiempo sin trabajar, al menos con un contrato digno… y los que estamos trabajando vivimos en la cuerda floja, que el tema pinta mal y no parece que vaya a mejorar, al menos de momento.

 En este triste panorama se vuelve prioritario reivindicar la dignidad de la persona apostando por estilos de vida que dejen atrás la cultura de la posesión de bienes materiales como signo de nivel social. No me tengo por catrastofista, pero… ¿y si este estado de corrupción política descarada, voracidad bancaria y empresarial desenfrenada y crisis de valores generalizada fuese el principio del fin de la sociedad occidental tal y como la conocemos? ¿Y si lo que acabe como nosotros no vaya a ser el holocausto nuclear, ni el cambio climático, sino la propia demencia de una sociedad que se degrada a sí misma? Por lo pronto bien haremos en dedicarnos a cuidar a aquellos que nos rodean para que no nos olvidemos de la propia valía, no sea que todos acabemos como billetes de cincuenta euros rotos en el suelo de un bar ficticio cualquiera.

HITLER, EL INCOMPETENTE