Estoy de un humor de perros. Me sale la declaración de la renta a pagar y si bien es cierto que la cantidad no es grande, para mi economía resulta un bocado considerable. Hay quien me ha dicho que si me sale a pagar, será porque ingreso. Pues será cierto. Resulta que soy uno de esos infelices cuyo único ingreso es una nómina. No hay escapatoria posible.

Ahora que las arcas están vacías y la Unión Europea va a soltar una pasta al Estado Español para que una serie de bancos de mierda engrosen sus fondos de pérdidas (pasta que habrá que devolver, por supuesto), o sea, que se necesita dinero en cantidad, se ofrece a esta ralea de delincuentes fiscales la posibilidad de pagar el 10% de su dinero negro y quedar en paz con el Estado. Solidariamente, el año que viene nos subirán a todos el IRPF y todo apunta que nos subirán el IVA del 18 al 20%. Por otra parte el Cuerpo de Inspectores de Hacienda es a todas luces insuficiente, mientras que en este país soportamos una Administración cara e ineficaz plagada de funcionarios que se tocan las narices con mucha profesionalidad. Habiendo una base de mileuristas a la que esquilmar ¿para qué preocuparse de tomar las medidas precisas para combatir el fraude fiscal?
El afán reformista de este Gobierno, tan esperado por la legión de inconscientes que lo votaron, pasa por joder al ciudadano medio y favorecer al vago y al sinvergüenza. Las medidas que se están tomando no van a sacarnos de la crisis, van a agudizarla, pues tienden a aumentar en abismo entre ricos y pobres. Tenemos un país grande, de gente muy sufrida, pero una Administración del Estado para llorar.
Pero todos tranquilos, tenemos una gran selección de fútbol que ya está en semifinales de la Eurocopa. Quien no se consuela es porque no quiere. Yo no quiero. Es mi problema.
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